El proceso de inmigración masiva que ha vivido nuestro país en las últimas décadas, coinciden los expertos, seguirá adelante a pesar de las dificultades crecientes para hacerlo de manera regular y segura. Esto, por el match entre la necesidad de muchas personas que ven en la migración internacional una oportunidad para mejorar su futuro, y un país que requiere progresivamente de población migrante para cubrir sus necesidades de crecimiento y desarrollo.
Por lo tanto, las políticas públicas asociadas a la migración deberían apuntar a que las personas que llegan a nuestro país lo hagan de manera segura, administrativamente regular y socialmente protegidas en sus derechos humanos, civiles, políticos, económicos, sociales y culturales.
Si bien en la actualidad existen muchas dificultades para que la migración a nuestro país se dé en esos términos, es en el mundo rural dónde se tiene menos información de lo que está sucediendo y en dónde los medios de protección de los derechos de los trabajadores migrantes y sus familias tiene menos capacidad de concretarse.